Ariel Montanaro, a cargo de la operación de la planta de biodiesel Pampa Bio S.A. en General Pico, recordó que la empresa inició a construir en el 2012, luego de un año previo de trabajos de ingeniería, luego equipamiento de tecnología se compró y la planta comenzó a operar desde el 2013 de forma ininterrumpida y a capacidad plena.
“La planta es de proceso continuo, con personal de forma permanente todos los días del año, y se despacha biodiésel a las compañías petroleras para el mercado interno. El personal consta de gente calificada para este trabajo y son todo de General Pico”, indicó.

Es un proceso industrial que comienza con aceite crudo de soja para obtener luego el biodiésel y como subproducto se obtiene glicerina que se vende para ser refinada y usada en cosmética. “El biodiésel, como nuestro producto industrial y el objetivo de la planta, es retirado por las petroleras, no se vende al público”, explicó. Toda la actividad está regulada por el Estado, y Pampa Bio respeta la capacidad asignada y la política de precios oficial.
En el manejo de combustibles, Montanaro dijo que todos los escenarios posibles de riesgo están contemplados y las instalaciones cuentan con una red anti incendios según las normas vigentes para que la planta opere de manera segura.

Cada día se observa un promedio de cinco camiones que sale con carga desde la planta, para las 150 toneladas de producto logradas en cada jornada.
La planta cuenta con un laboratorio que analiza todo el proceso para garantizar los “parámetros de calidad” y para poder entregar todo según las especificaciones toda la línea de producción es controlada. “El cliente es el primer interesado en esto porque las petroleras deben mezclar el biodiésel con su producto (gasoil) y obviamente debe estar todo según los estándares establecidos”, aseguró.








