“El complejo de especies de orugas cortadoras puede generar importantes daños a cultivos agrícolas y/o forrajeros en la región semiárida pampeana. En la provincia de La Pampa, está constituido por cuatro especies: Agrotis robusta, Feltia gypaetina, Feltia deprivata y Peridroma saucia”.
El informe de alerta temprana por orugas cortadoras intenta prevenir a los productores. En una breve reseña se destaca: “Como característica principal de la campaña 2019 se observa un incremento en los niveles de captura de orugas cortadoras en todas las trampas a excepción de Realicó considerando las 3 principales especies del complejo (Figura 1). Otro dato relevante que surge de las trampas es la composición específica del complejo de orugas cortadoras. La especie predominante en el complejo de orugas cortadoras a nivel provincial en el promedio de años relevado en cada una de las trampas es Agrotis robusta, seguida por Feltia gypaetina. Sin embargo, durante el otoño de 2019 se observa un predominio de Feltia gypaetina en las dos localidades situadas al centro sur de La Pampa (Anguil y Miguel Riglos), mientras que en las otras 2 trampas continúa el predominio de Agrotis robusta. Esto es relevante porque la mayor parte de los avances en el conocimiento del manejo integrado de orugas cortadoras en los últimos años en la región se realizaron en lotes con predominio de esta última especie. La elevada captura en las localidades del centro sur de La Pampa podrían generar cambios en la dinámica del complejo por lo se considera aún más necesario no descuidar el monitoreo”.
“Existe un amplio período donde es posible realizar un monitoreo eficiente de la densidad de orugas de un lote. Antes del 20 de agosto el tamaño de las orugas es menor a 0,5 cm por lo que el muestreo se torna dificultoso y lleva más tiempo. Sobre fin de agosto y primera quincena de setiembre es el momento ideal porque las orugas tienen un tamaño que permite visualizarlas y porque existe un lapso de tiempo amplio para tomar medidas de control en caso de ser necesarias. A medida que nos acercamos a la siembra el tamaño de las larvas y facilidad e visualización se incrementan”.
“En lotes problema existen como alternativas de manejo las estrategias de escape y/o el control químico. El escape consiste en el atraso en la fecha de siembra hasta mediados de noviembre que permite evitar la coincidencia de los estados larvales que producen mayor daño con el estado de plántula de los cultivos. El control químico consiste en la aplicación de productos en base a diamidas antranílicas, piretroides o fosforados”.
El informe fue realizado de manera colaborativa por: Vanina Canobas (Responsable CIALP Trampa Realicó), Paula Moreno (Resp. CIALP Trampa General Pico), Gisela Rosane (Resp. CIALP Trampa Anguil), Carina Castro (Resp. CIALP Trampa Miguel Riglos), Estela Baudino (Fac. Agr. UNLPam) y Andrés Corró Molas (INTA AER Gral. Pico).
Solicitar el informe completo en INTA o el CIALP








