Hernán Otamendi, afirmó que la mirada global del suelo dentro de un sistema productivo es un punto central que deben considerar los productores argentinos. El ingeniero se refirió a las consecuencias por la falta de rotación y los perjuicios del monocultivo.
El ingeniero indicó que se ve una acentuación de las condiciones de inundación, y aclaró que el abandono de la ganadería y las pasturas fue crucial. “El monocultivo es un mal, no es necesario, no es deseable. Y estamos viendo sus consecuencias. Ahora se debe agregar otro concepto que es el manejo de las cuencas porque se debe usar cultivos eficientes que aprovechen el agua”, afirmó.
Otamendi fue docente en la UBA, asesor de CREA, ahora trabaja en forma privada para diferentes establecimientos en La Pampa, San Luis y en Santa Fe y es miembro de Aapresid en la regional La Pampa.
Dentro de su trayectoria trabajó con Jorge Molina uno de los ingenieros agrónomos más destacados del país y un especialista en suelos que fue precursor en cuanto a la conservación y las buenas prácticas, e incluso fue uno de los que apoyó la formación del primer grupo CREA. Entre esos primeros consejos a los productores Otamendi recordó que estaba el uso de los rastrojos para mantener la materia orgánica en la tierra. También se conformó la Asociación Amigos del Suelo que tenía una visión amplia de la problemática, donde las rotaciones eran un tema de importancia. En la Argentina se impulsaba ya el uso de la alfalfa, como alimento para los animales, junto con verdeo y pasturas que servían como un sistema mixto para mantener el equilibrio ambiental porque ya se vislumbraba los perjuicios que podía traer la actividad agrícola.








