El curso «Perros de trabajo: una herramienta sustentable para el manejo de las majadas» comenzó a dictarse hoy en General Pico, con Adriana Suárez de la Sociedad Argentina de Perros Arrieros (SAPA). Un manejo de la hacienda que prioriza el bienestar animal y requiere perros entrenados.
“Nuestra asociación es una organización sin fines de lucro que lo que hace es difundir y promover el trabajo de campo con los perros arrieros. O sea que el perro es una herramienta más para el hombre de campo que debe mover el ganado pero siempre priorizando el bienestar animal”, explicó.
Suárez destacó que hay varias razas que pueden desarrollar estas tareas, pero debe buscarse un perro con instinto de pastoreo que es algo innato, hereditario en el can y no se le puede dar sino viene por genética. La raza más apta es el border collie, los kelpie, y en el sur del país se usan los “barbucho” que es una cruza. Pese a la diferencia de tamaño con el ganado que mueve el perro se impone “por la fuerza de la mirada y el corazón”, aseguró Suárez, o sea que lo logra por voluntad.
Con esas características el perro arriero puede mover hacienda, como vacas, ovejas y otros animales que van en rebaño. Así se los puede enseñar para facilitar el cambio de pasturas, carga de hacienda, separar el ganado enfermo para poder curarlo, colaborar en el destete para guiar a las crías, cambiar de potrero la hacienda y otras funciones. Esas diversas tareas se logran porque se moldea el instinto del animal y se va dando nombre a acciones puntuales sobre el rebaño.
¿Cómo lograr un buen perro arriero?
“Primero hay que esperar que el perro madure física y psicológicamente, que es a partir de los nueve meses o el año según el individuo. Y después teniendo buena genética, buena materia prima, en seis meses tenemos un perro listo para las tareas de campo. Obviamente podemos ir trabajando cada vez más y puliendo los detalles finos para lograr movimientos más precisos o acciones más complicadas a medida que vayamos con el entrenamiento”, explicó.
El perro puede trabajar solo después de medio año de entrenamiento, o sea que desde los dos años de vida estaría en condiciones y puede seguir hasta los 10 u once años, según las condiciones del lugar y los cuidados que se le den al can.
El tema del estrés del ganado se maneja porque son perros que están controlados y entrenados, no están ladrando ni garroneando a la hacienda y respeta. Sin embargo, se logra el trabajo por un acostumbramiento mutuo entre el rodeo y el perro.
Suárez consideró esta mañana, ante una concurrida asistencia, que conocer el entrenamiento del perro arriero ofrece ventajas porque es un trabajador preciso, permite al hombre manejar la hacienda a distancia, es un aliado para conseguir empleo rural y no sustituye al empleado pero sí le permite utilizar mejor sus tiempos.
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