Los arrendamientos y el pago basado en porcentajes de producción vuelven a sentir las consecuencias del clima y otras complicaciones que afectan al agro. En La Pampa hace unos años que el porcentaje viene en baja, como ocurre en otras zonas productivas, y se vienen manejando porcentajes de entre 12 y 16 quintales.
Uno de los agentes inmobiliarios y martillero de la zona norte pampeana, Raúl Fuentes, indicó a Rural al Día que “hace dos o tres años que se ve una merma continua por las condiciones climáticas”. La provincia se vio afectada por inundaciones, incendios y ahora por la sequía, esos fenómenos extremos sumados a la macroeconomía y los precios del dólar han generado un incremento en los costos de la producción agropecuaria. Los arrendatarios deben considerar el pago de insumos, costos impositivos y otras variables que afectan la rentabilidad.
Por otra parte, quienes arrienda tierras no quieren participar de los riesgos que tiene la actividad, y en ese sentido hay cambios en cuanto a la forma de establecer acuerdos e incluso se ha llegado a poner como requisito la existencia de un seguro para poder garantizar el pago. En ese sentido se apunta a preservar el bien y no ha realizar grandes mejoras en los predios, casi podría decirse que apuntan a cláusulas de subsistencia.
En tanto que el arrendatario viene bajando la participación que ofrece, años anteriores estaba en un promedio del 18% y ahora ya baja entre el 16 y 12%. Además se ofrece un pago a “contraproducción”. En el pasado los acuerdos habituales incluían un pago en tercios , una parte al inicio de la campaña, otra con el cultivo en desarrollo y la última sobre la cosecha. Ahora la mayoría apunta a destinar casi la totalidad del pago para el momento final de esa campaña y ese es un riesgo que muchos propietarios no quieren tener.








