Con la sequía y la pérdida de rindes el productor debe analizar sus lotes

«Las estimaciones de lo que va a pasar con un cultivo teniendo en cuenta que todavía restar pasar octubre y noviembre son muy erráticas y dependen de la experiencia del productor y su capacidad para predecir qué va a suceder», dijo Andrés Corró Molas, jefe de la AER INTA G. Pico.

El ingeniero habló del panorama agrícola y se refirió al reciente informe técnico de Pablo Vázquez sobre la sequía. El análisis difundido desde Anguil se basa en la observación de la cobertura de la vegetación, mediante imágenes satelitales, estimando así la actividad de fotosíntesis y la capacidad acumulada para llenar granos y producir forraje. Así se puede evaluar la situación actual y comparar los mismos indicadores en años anteriores.

Se pueden considerar las condiciones para cada zona, estimando promedios regionales. Con esa lógica, y con el conocimiento del registro de precipitaciones, ya se comprueba “una situación bastante crítica en una basta zona de La Pampa”.

“Mirando toda la provincia la zona más crítica es el oeste que recibe menos milímetros, hablamos de 250 a 300 milímetros en una región ganadera, y no tuvo prácticamente precipitaciones», refirió. En la zona de sistemas mixtos o más agrícola, hacia el norte hubo algún evento de precipitaciones de escasa magnitud con 15 ó 20 milímetros en septiembre, señaló Corró Molas. Y hacia el sur hubo algo de lluvia. Es la franja del centro que no tuvo lluvia en esos días.

“En este momento hay dos cuestiones que se están definiendo. Una es el forraje que va a empezar a rebrotar para la ganadería, con las alfalfa y forrajes de primavera y eso hasta que no llueva la planta no comienza a traccionar. Hay una excepción en la zona de influencia de napas, cuando están al alcance de la raíz que para la alfalfa va de dos metros a tres, o incluso cuatro. Esto no ocurre en la mayor parte de la provincia, y es más grave en la zona con tosca», explicó.

A nivel de agricultura se define el futuro de trigo y cebada, para cosecha, porque los cultivos entran en una etapa crítica de definición de rendimientos. Hasta ahora ya estuvo el perjuicio de las heladas, si bien algunas plantas se habían recuperado. La falta de precipitaciones, con temperaturas elevadas y vientos producen un secado rápido del ambiente por lo que los cultivos demandan más agua.

«Esto determina, en la expectativa de rendimiento, que aún lloviendo en los siguientes días no se va a recuperar la media esperada meses atrás al mirar el cultivo», comentó.

Con ese panorama, Corró Molas dijo que en los lotes de bajo potencial con el estrés baja mucho el rinde y el productor puede estar pensando en destinar ese cultivo a forraje si tiene un sistema mixto. En las situaciones de lotes buenos y medios de potencial se debe esperar a las primeras lluvias para definir el posible rinde. «Las estimaciones de lo que va a pasar con un cultivo teniendo en cuenta que todavía restar pasar octubre y noviembre son muy erráticas y dependen de la experiencia del productor y su capacidad para predecir qué va a suceder», afirmó.