La demanda de alimentos básicos se desaceleraría durante la próxima década provocando una relativa estabilización en el precio de los cereales y oleaginosas. En contraposición, se proyecta un incremento sostenido en el consumo de carnes y productos lácteos que impulsaría a su vez la demanda de granos gruesos.
Este mes la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) en conjunto con la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OECD) publicaron el Informe Anual de Perspectivas Agrícolas 2016-2025. El trabajo aporta estimaciones sobre oferta, demanda, comercio internacional y precios de los principales commodities agrícolas para 41 países y 12 regiones geográficas. El informe señala que, durante 2015, los precios de todos los productos agrícolas se desplomaron como consecuencia de varios años de acumulación de stocks donde la oferta creció sistemáticamente por encima de la demanda.
De acuerdo a las estimaciones de la FAO-OECD, la demanda de alimentos se aminorará hacia el 2025, razón por la cual se espera una relativa estabilidad de los precios durante ese período en la medida en que el mercado encuentre un nuevo equilibrio entre los flujos de producción y consumo mundial. Entre los factores que explican el menor impulso de los precios para los próximos años se destacan la tendencia decreciente en el crecimiento de la población mundial y un incremento más moderado en los ingresos de las economías emergentes. Sin embargo, se pronostica que la evolución de los precios no será igual para todos los productos debido a cambios en los patrones de consumo a nivel global. Por un lado, la demanda de cereales y oleaginosas se vería afectada debido a una menor propensión al consumo de alimentos básicos, como derivados del trigo y la soja, por parte de los consumidores en países asiáticos. En contraposición, se proyecta una demanda sostendida de alimentos ricos en proteínas como carne y productos lácteos que impulsaría a su vez las compras de granos gruesos para alimentación del ganado. Además de la creciente diversificación del consumo, el estudio señala a las mejoras tecnológicas y de productividad como responsables de la mayor parte del incremento en el consumo de proteínas animales. A su vez, se destacan las proyecciones de un mayor área sembrada en países como Argentina y Brasil. Las proyecciones de la FAO-OECD están sujetas al crecimiento de la economía mundial y la evolución de los precios del petróleo, entre otros factores relevantes. Así, los precios de los alimentos podrían registrar fuertes variaciones en los próximos años dependiendo del desempeño de estas variables. Del mismo modo, factores como eventos climáticos extremos o cambios en la política de seguridad alimentaria de países como China podrían inducir desvíos importantes en las proyecciones.
En lo reciente, la salida de Gran Bretaña de la Unión Europea (UE) ha aportado mayor incertidumbre al panorama global. Organismos como el Fondo Monetario Internacional (FMI) advierten sobre el potencial impacto que el Brexit podría tener sobre el comercio internacional y el crecimiento de la economía europea.
Fuente: Movimiento CREA








