Con un consumidor que ingiere por año solo cuatro kilos de carne bovina el IPCVA piensa en forma de acercarse a un paladar que cada vez más gusta de productos premiun, que tiene un tendencia de compra hacia lo occidental y que puede replicarse en millones de personas.
Luis Fontoira, jefe de prensa del IPCVA, se refirió así a la reciente SIAL China y en sus impresiones del gigante asiático destacó que es todo desmesurado por la cantidad de gente, los edificios y las dimensiones de la ciudad. Y eso impacta al que baja del avión, que ve una “invasión” de personas y actividad en las calles, y particularmente en la feria se ve una gran cantidad de gente realizando negocios con los puestos de cada empresa llenos en cada momento. “Compro, a ver qué trajiste, compro, compro, compro, se nota que es una economía que en su propio crecimiento no ha dado abasto para lograr autosatisfacerse y entonces están en un proceso de aumento poblacional en las ciudades”, aseguró. En China ya se ve incluso una previsión de edificaciones destinadas para recibir a la comunidad rural que va migrando a las zonas urbanas, se vuelca a consumir más y que es muy occidental en sus gustos de compra tanto para la ropa como para la comida.
“Empiezan a comer tanto en un local de Mac Donalds como en otros similares, y se nota que la clase media china está teniendo un nivel adquisitivo más alto”, señaló. Si bien la carne vacuna es algo exótica y el habitante promedio solo consume cuatro kilos al año, porque su proteína animal habitual es el cerdo, son un consumidor deseado porque son millones para abastecer. Su existencia de bovinos es similar en cuanto a su cantidad a la de Argentina, con 53 millones de cabeza, pero es muy ineficiente porque se trata de pequeños productores casi de subsistencia a los que se les va a hacer difícil aún con políticas del estado acceder a la tecnología y mejorar.
“En ese esquema general como proveedores hay seis jugadores, los tres más importante en calidad para China son Australia, Nueva Zelanda y EE. UU. que venden carne con marca y son reconocidos por la población. Los otros países son Uruguay, Argentina y Brasil que entregan carne a granel o como commodity para servicios de catering o la industria y son exportadores desconocidos para el chino. A diferencia de los que pasa con el bife argentino en otros países, en Asia no somos conocidos ni siquiera como país y allí está la tarea de posicionarse más en el segmento premiun”, afirmó.
En China hay más de 5.000 hoteles de cinco estrellas con restaurantes que podrían ser un nicho para aprovechar.
Para llegar al habitante asiático el IPCVA se ha planteado enseñar cómo comer, cocinar y utilizar la carne bovina, destacó. Hay un factor cultural que se debe tener en cuenta para hacer la difusión y cautivar ese mercado.








