Jorge Romero, gerente de exportaciones de la firma Uriel Loza, se refirió a la firma que nuclea a productores y exportadores que tienen Cuota Hilton con una faena de 5.000 cabezas mensuales, con base en hacienda producida en su mayoría dentro de la región de pradera argentina, entre Buenos Aires, Santa Fe, La Pampa y Córdoba.
“Certificamos Angus y estamos entre los primeros, así se están exportando unas 900 toneladas por mes”, afirmó. La carne se obtiene en diferentes provincias y se faena en un frigorífico de Rosario.
Los novillos de exportación pesan más de 420 kilos, y aún se nota una “importante falta de animales en el país”.
Romero refirió que a nivel internacional “todavía la Argentina mantiene un nombre, pero se perdieron 12 años de oportunidades en los que la competencia ha sido feroz y ahora hay que salir a vender y mostrarse al mundo”. Y con la gran demanda de carne de calidad es allí donde hay que posicionarse como país, obteniendo mejores precios, si bien hay otros mercados que piden cantidad para productos industriales y hamburguesas.
Junto con la calidad está el sabor que distingue a la carne nacional, siendo ese un gran atributo que buscan los consumidores y no se pude lograr por un proceso como sí ocurre con la terneza.
Las posibilidades del mercado son las que convencen al productor de hacer un novillo con más kilos, afirmó, y en ese sentido el empresario destacó la apertura y las reglas claras que hay para comerciar.








