Los últimos puesteros: Rubén Pérez
Me contaba Martín Sánchez que en la puerta del corral, lo sabía desafiar con el trenzado en la mano, a Rubencito un paisano que era bueno para el pial.
Me contaba Martín Sánchez que en la puerta del corral, lo sabía desafiar con el trenzado en la mano, a Rubencito un paisano que era bueno para el pial.