Los últimos puesteros: “El pañuelito”
Al saludarlo a Juan Sosa y al estrecharle la mano, ya lo noté con desgano Juancito estaba dolido, porque hacia el cielo se ha ido de un golpe su tobiano.
Al saludarlo a Juan Sosa y al estrecharle la mano, ya lo noté con desgano Juancito estaba dolido, porque hacia el cielo se ha ido de un golpe su tobiano.