Pasar de la elaboración artesanal a la industrial es un desafío

«Estamos llevando a cabo una capacitación para elaboradores, chacinadores y carniceros del sector de influencia del clúster», dijo Néstor García, director técnico de INTI La Pampa dentro de la Región Pampeana, recordando el encuentro que habrá en los siguientes días.

«El clúster pocino el oeste de la Provincia de Buenos Aires se conformó hace tiempo y es una iniciativa de las localidades de Pellegrini, Salliqueló y Tres Lomas mediante un proyecto al PROSAP que otorga el financiamiento para actividad que abarcan toda la cadena desde la etapa primaria hasta la industrialización«, señaló.

«La temática que abarcamos en principio tiene que ver con Buenas Prácticas de Manufactura, pero también algunas como innovación tecnológica, marketing y análisis FODA de los emprendedores», explicó. Con un propuesta de reuniones rotativas entre las localidades.

García recordó que el clúster tiene una coordinación para avanzar con los diferentes proyectos y desde allí se van bajando los fondos del PROSAP. Esto implica un seguimiento de los pasos y las metas logradas.

«Se busca que haya un asociativismo para lograr cosas en común. Desde lo industrial para conseguir insumos, mejorar los productos, explorar nuevos mercados y producir cambios conjuntos como una marca en común o una denominación de origen que no es fácil de conseguir», consideró.

En la experiencia general de INTI, el entrevistado refirió que «pasar de una producción artesanal a una industrial es donde hay un quiebre». Se debe manejar muy bien porque se cambia de manera significativa el volumen de trabajo y esa allí donde se deben incorporar tecnologías (como secaderos) para mantener la calidad y características de su producto.

En el oeste de la Provincia de Buenos Aires, indicó que hay productores que están trabajando muy bien con los secaderos manejando temperatura, PH y otros parámetros. Otro punto clave es la selección de la materia prima y de los aditivos.