Conocer el ambiente para una siembra exitosa de trigo

Enfocarse en el manejo nutricional del trigo requiere conocer el ambiente, y así lo indicó el ingeniero Cristián Álvarez, de la AER INTA General Pico, quien fue el primer disertante en la charla de hoy organizada por la Bolsa de Cereales y Productos de Bahía Blanca en el edificio Medano.

En el marco de la actividad propuesta para hablar sobre trigo y cebada, en relación al mercado y las estimaciones agrícolas, Álvarez aseguró que el productor y los ingenieros deben partir del la premisa: Cómo estamos en cuanto a materiales de trigo, grupos por calidad y los niveles de rendimiento según los factores de riesgo para la zona.

Esto incluye considerar que los resultados cambian según las características de los lotes, los problemas de sales, la existencia de tosca y otros factores. Es por esa razón que surgen las preguntas habituales acerca de la variación de rendimiento en un mismo año entre los lotes, la diferencia de proteína lograd en el cultivo dentro del mismo lote e incluso la cuestión de cómo predecir lo que puede pasar y si hay un margen relacionado al manejo.

El ingeniero señaló que se debe trabajar en cuanto a los diferentes ambientes.

En ese sentido un punto a tener en cuenta es que en una zona hay muchas diferencias en cuanto al comportamiento hídrico de cada sector. Y saber acerca de ello es vital cuando “el agua significa en el trigo más del 80 por ciento de la nutrición” a lograr.

Saber con qué suelo se trabaja es muy importante, remarcó, porque hay estrategias según la variación textural y de profundidad. Incluso, algunas de esas características no se pueden salvar con tecnología.

El ingeniero destacó el uso del barreno, porque es una herramienta que sirve para ver las limitantes del perfil. También, influyen el cultivo antecesor y las lluvias, recordó.

“Hay que identificar los colores del suelo”, advirtió porque es una práctica sencilla para conocer el suelo y tomar decisiones operativas.

Al mismo tiempo agregó que para la nutrición hay que conocer los requerimientos del trigo, y desde allí corregir las deficiencias del suelo. Por esa razón hay que hacer un análisis. En suelos con restricciones esta va a ser una decisión que definirá resultados.