En la industria de las aves quedan temas por resolver

“En Argentina desde el año 2015 el Senasa viene trabajando con el Ministerio de Salud en relación a la resistencia microbiana, acordando acciones conjuntas que implican ir quitado de los alimentos de origen animal los antibióticos para promotores del crecimiento”, señaló Silvia Ardoino, docente de la Facultad de Ciencias Veterinarias en la cátedra de Producción de Aves.

Sobre los promotores de crecimiento en la cría de aves para consumo humano, la médica veterinaria señaló que cada vez se restringe más el uso de antibióticos ya sea para carne de exportación como para consumo nacional.  Las consecuencias desde lo productivo se pueden evaluar con relación a los países europeos que hace años hicieron estos cambios, desde esas experiencias aseguran que no se logra con otros productos el mismo crecimiento obtenido con los antibióticos. “Ellos hablan de un incremento en el costo, en el tiempo y en la mortalidad, aún mejorando las vacunaciones, bioseguridad y haciendo uso de aditivos combinados en las raciones. Obviamente, sí están hablando de un producto más sano y con menos daño al medioambiente por una disminución en la producción de bacterias resistentes que afectan agua, suelos y a los humanos que trabajan con los pollos”, manifestó.

Dentro de la producción avícola, hay muchos factores a considerar, y otro de los temas es el estrés. Ardoino indicó que la industria busca aves que están preparadas geneticamente para vivir en espacios pequeños y con una alimentación controlada. Pero el mal manejo de las temperaturas, ya sea por mucho frío o por mucho calor, es un factor importante para el manejo. Y otra cuestión es el peso al cual se quiere llevar al pollo que al superar los estándares requieren más espacio. Ventilación, alimentación, prohibición de agua y el cuidado de la sanidad son puntos clave para esta producción, destacó.