El primer informe del ingeniero Eduardo Sierra, de la Bolsa de Cereales de Bs. As., sobre las perspectivas agroclimáticas de la campaña 2018/ 2019 describió una “situación muy particular” al referirse a la gran fragmentación.
Sierra explicó que en la franja ecuatorial durante diciembre el océano estuvo casi en el límite de El Niño por su temperatura, luego la zona se enfrío y en enero quedó en 0.7°C sobre lo normal estando así bastante neutral. Al mismo tiempo la Corriente de Humboldt también se enfrío y se considera vigorosa porque el agua que pasa por la costa de Sudamérica va bajando las temperaturas. Así se observan sectores cálidos y otros fríos, y el El Niño se manifiesta con episodios.
La lluvias también han sido particulares con “Síntomas contradictorios” como algunos momentos de sequía en Paraguay y dentro de Argentina en el sudoeste de Buenos Aires. Sin un “patrón de comportamiento” de El Niño y La Niña el que está dominando es el Atlántico produciendo una “zona caliente” que es la que produce las lluvias fuertes y las consecuentes inundaciones.
Entonces no hay un perfil fijo de lo que ocurrirá con las lluvias y temperaturas, si bien la suposición es que persistirán las condiciones neutrales viendo un ambiente lluvioso con focos de grandes de lluvias sin afectar al área agrícola núcleo del país. “Un panorama en promedio bueno para la producción porque hasta ahora la zona agrícola productiva está sólo con riesgos regionales”, explicó.
La perspectiva de enero sigue entonces variable, con regiones de lluvias intensas y el contraste de otras zonas más moderadas e incluso de sequía.








