Las pasturas perennes ayudan a recuperar ambientes, aportan a la alimentación del ganado y dan estabilidad a la producción. La ingeniera Eugenia Rossi, responsable del Área de Extensión Rural de las siete agencias en La Pampa con sede en INTA Anguil, destacó que la primera inversión en perennes es alta pero su duración es de 15 a 20 años.
“Hace un par de años al cambiar nuestras condiciones climáticas, después de la gran sequía de 2007- 2008, desaparecieron en la región los pooles de siembra y el productor volvió a su campo a hacer ganadería esto nos exigió desde la estación volver a trabajar en las cadenas forrajeras”, indicó.
Las pasturas perennes sirven para abaratar los costos, no tener que sembrar todos los años, se cuida el suelo y en definitiva se puede abaratar la producción de carnes. “Entonces volvimos a poner el énfasis en las pasturas que duran de 15 a 20 años como el llorón, al agropiro, el panicum coloratum y la digitaría”, explicó. Así fue acertado participar de la jornada realizada en el campo de Rosiere en donde se ha “perennizado y estabilizado la producción ganadera con manejo de pasturas, usando cuadros con diferentes siembras que sirven a la dieta. Combinando con vicia que aporta nitrógeno al suelo, tienen llorones, agropiro y otras opciones que son interesantes porque una vez que se supera el costo de implantación que es alto eso se debe dividir en 20 años”.
“Esto sirve un poco para recordar al productor que quiere volver a la ganadería qué hacer, si optar por semillas peleteadas, hacer cobertura, ver los antecesores, recuperar espacios anegados, y otros aspectos en los que INTA y la Facultad de Agronomía llevan años de ensayos”, indicó.








