La FAUBA dio a conocer este mes una novedosa tecnología lograda por investigadoras de la UBA y de la UTN para reducir hasta un 80% la infección del complejo de hongos Diaporthe/Phomopsis, responsable de grandes pérdidas económicas en el cultivo.
Según publicó el portal de la facultad: “El complejo fúngico Diaporthe/Phomospisis produce diversas enfermedades a lo largo de este cultivo oleaginoso de relevancia económica. Por eso, un grupo interinstitucional e interdisciplinario utilizó el plasma frío para controlar la infección de numerosas semillas”.
En una publicación de Sebastián Tamashiro, se explicó que “el plasma es el cuarto estado de la materia. Se genera a partir de un gas que al recibir una carga eléctrica pasa a otro estado de energía superior”
El uso de plasmas aumentó el vigor y poder germinativo de las semillas, y favoreció el desarrollo general de las plantas. A la luz de estos resultados alentadores, y por ser una metodología ‘limpia’, buscan utilizar los plasmas fríos para el manejo integrado de plagas tanto en la producción tradicional como en la orgánica.
La Facultad de Agronomía de la UBA (FAUBA) y la UTN Regional Venado Tuerto desarrollaron y utilizaron plasmas fríos, con excelentes resultados en el control sanitario de semillas de soja. “El plasma se genera a partir de un gas, oxígeno o nitrógeno gaseoso, que recibe descargas eléctricas. Como esto sucede a temperatura ambiente y presión atmosférica, además de tratar y mejorar el desarrollo de las semillas, controlamos los efectos negativos de los patógenos”, explicó Karina Balestrasse, investigadora del Conicet y docente de la cátedra de Bioquímica de la FAUBA.
“Aplicamos plasma a un lote de semillas infectadas en un 20% por diversas especies del complejo fúngico Diaporthe/Phomopsis y bajamos los valores a un 4%. Esto representó un 80% de control. Además, analizamos el ciclo completo de las semillas de soja tratadas con plasma y obtuvimos un significativo incremento en el número de vainas y granos por planta de soja”, resaltó Cecilia Pérez Pizá, docente de la cátedra de Bioquímica de la FAUBA y estudiante de doctorado de la Escuela para Graduados ‘Alberto Soriano’ de la misma institución. Estos resultados están publicados en la revista científica Innovative Food Science & Emerging Technologies.








