Jorge González Montaner, asesor agronómico, estuvo en A Todo Trigo y se refirió a la calidad del trigo versus las condiciones de los sistemas biológicos y las exigencias del mercado que no siempre se condicen con el pago de primas.
“Le prestamos atención a la calidad del trigo”, dijo, pero es un concepto variable, los mercados piden lo que les falta en el cultivo y se trata de un objetivo móvil según lo que se requiere como gluten, peso hectolítico u otros componentes que exige el comprador según sus parámetros. Es cierto que las primas de calidad se han achicado y es difícil anticipar lo que se va a pedir cada año. En ese escenario hay que ver los costos y decidir qué hacer. Por ello se busca en lo comercial hacer convenios a largo plazo, sabiendo qué se pide y con primas definidas. “Hoy un trigo con 26 de gluten vale unos 15 dólares, y un 30/300 se puede negociar en valores de 20 a 25 dólares, en ese escenario según el flete que tengas y la potencialidad de los materiales de cada zona se va a decidir qué hacer”, explicó.
También indicó que lo que va al puerto de Necochea con potencialidades altas no genera una bonificación significativa, a diferencia de lo que sí ocurre hacia Bahía Blanca. Y cada productor debe saber qué inversión puede realizar.
Se deben ver las variedades y la genética a usar. Montaner indicó que las lluvias de agosto y septiembre son las que también definen calidad y la proteína a obtener puede subir o bajar según la dilución que haya en el momento en el que el cultivo capta el nitrógeno. Los sistemas biológicos se vienen degradando, agregó, y las lluvias excesivas son un problema.








