Los pellets de lana de oveja ganan territorio

Como una opción de utilización para la lana de descarte y pensando en cuidar suelos en zonas secas los pellets de lana de oveja se están usando en muchos países.

Los principales países de América Latina que producen pellets de lana de oveja son Chile, Argentina y Uruguay, que se sumó recientemente.

Esta innovación aprovecha la lana de descarte (aquella de menor calidad textil o acumulada por la baja demanda comercial) para transformarla en un potente biofertilizante orgánico y retenedor de humedad para la agricultura y el jardín.

Los pellets se pueden elaborar con lana y algas, como están probando en algunas regiones de Chile. En nuestro país se lograron algunos desarrollos hacia el sur, como se puede comprobar en Santa Cruz, donde se promociona este biofertilizante. En Uruguay se ofrecen los pellets para horticultura y fruticultura bajo el concepto de liberación lenta de nitrógeno, retención hídrica y repelencia natural a plagas como caracoles.

Las pruebas realizadas en nuestro país, y difundidas, explican que el biofertilizante logrado tiene entre sus virtudes: Nitrógeno de liberación lenta durante un período de cuatro meses, además el vellón retiene hasta cuatro veces su peso en agua aportando humedad al sustrato, aporta azufre, calcio y magnesio, descompacta el suelo y mejora la aireación de las raíces y como es orgánico y sin químicos puede ser parte de planteos sustentables y amigables con el medio ambiente.

Otros países como EE.UU. están viendo en la lana de oveja una solución sostenible para la agricultura en zonas secas y la recuperación de suelos, sin embargo un factor importante es la realización de más pruebas y ensayos a largo plazo.