La media sanción para la Ley de Biocombustibles le daría al sector sojero una expectativa interesante para invertir en el cultivo, todavía falta una definición legislativa firme con el tratamiento en la Cámara Baja.
El Senado de la Nación aprobó el 17 de septiembre la nueva Ley de Biocombustibles. Es una media sanción que todavía debe pasar por la Cámara de Diputados, pero el hecho en sí tiene peso: es la primera vez en muchos años que el sector logra un texto legislativo con consenso para modernizar el marco regulatorio que rige desde 2006. Así lo explicaron desde la consultora Zorraquín + Meneses.
Los puntos centrales del proyecto aprobado por el Senado son: la suba del corte obligatorio de biodiesel del 7,5% al 10%, y del bioetanol del 12% al 15%, con entrada en vigor doce meses después de la sanción definitiva. El régimen tendría una vigencia de 15 años.
Para el sector agroindustrial, la sanción definitiva habilitaría inversiones estimadas en USD 1.000 millones en ampliación de capacidad de crushing y producción de biodiesel. La soja —y en menor medida el maíz para el bioetanol— son los grandes beneficiados en términos de demanda adicional.
La convergencia entre la nueva ley de biocombustibles, la mejora de precios de soja y la expectativa de reducción de retenciones desde enero de 2027 configura un escenario de mayor demanda estructural para el complejo sojero. La clave será si el Estado mantiene las reglas del juego el tiempo suficiente como para que la inversión privada decida desembolsar.
Fuente: Apuntes para Empresas, septiembre 2026








