Cómo está el ánimo del campo argentino?

El ciclo de mejora de la confianza se detuvo según encuestas recientes, y las finanzas lo demuestran con una postura defensiva y el uso de la producción para pagar gastos corrientes. Un análisis que publicó la consultora Zorraquin + Meneses.

Durante los meses de julio/agosto se publicaron los datos de las encuestas SEA de Crea y Ag Barometer de la Universidad Austral. Dos encuestas independientes, con distintas metodologías, que miden el ánimo del campo argentino. Trabajamos con IA para ver coincidencias entre ambas, entendiendo que es un buen reflejo de las conductas y preocupaciones de las empresas. A continuación los puntos a resaltar.

–       Ambos índices  de confianza retrocedieron en parámetros similares respecto de su medición anterior, y ambos siguen bastante por encima del registro de un año atrás. Eso ya no es un dato de CREA ni un dato de Austral: es un hecho del sector. Ninguna de las dos describe un derrumbe. Describen un techo. Ambas venían de varias mediciones consecutivas de mejora y ambas se detienen en niveles altos en perspectiva histórica. 

–       Coinciden también en algo más: la distancia entre lo que el empresario declara y lo que efectivamente hace. El relevamiento de Austral encuentra que la mayoría considera que es buen momento para invertir, pero que sólo una parte de esa mayoría piensa concretarlo en el corto plazo. Y encuentra que dos de cada tres productores que retienen soja lo hacen para pagar alquileres y gastos de campaña, no para especular con el precio. La mercadería sin vender es capital de trabajo. Es la misma conducta que muestra la SEA por otras vías: compras de fertilizantes y fitosanitarios retrasadas, refinanciación de deuda extendiéndose, capital inmovilizado en saldos impositivos. Dos encuestas, indicadores completamente distintos, la misma conclusión. El optimismo se declara; la caja se administra a la defensiva.

 –       Y coinciden, por último, en dónde está el deterioro real. No en el ánimo sino en las finanzas. Los subíndices de situación financiera —la presente y la esperada— son los que más caen en el relevamiento de Austral, y son los mismos frentes que la SEA marca en ganadería y en lechería.

Las dos mediciones dicen lo mismo y conviene prestarles atención, precisamente porque no se copian: el ciclo de mejora de la confianza se detuvo, el sector sigue mejor que hace un año y el problema ya no es el ánimo sino la liquidez. Cabe además una advertencia sobre ambas. Los dos paneles representan a la franja media y alta del sector: empresas de escala, profesionalizadas, con acceso a información y a crédito. Que allí aparezcan refinanciación creciente, compras demoradas y venta de mercadería para cubrir gastos corrientes sugiere que en el resto del universo productivo el cuadro es peor, no igual.