La próxima década puede marcar un punto de inflexión para las exportaciones argentinas, destacó la Fundación Producir Conservando. Cuatro grandes motores, entre ellos la agroindustria, tienen el potencial de impulsar ese crecimiento y transformar la generación de divisas del país.
La Argentina tiene frente a sí una oportunidad histórica de crecimiento exportador. Durante la próxima década, el país puede apoyarse en cuatro grandes motores de generación de divisas: la agroindustria, la energía, la minería y la industria del conocimiento.
En agroindustria, el objetivo es llevar las exportaciones, como valor medio, a un rango de entre 75.000 y 85.000 millones de dólares hacia 2035, tal como presentamos en abril pasado en el seminario anual de la FPC.
Ese salto no depende de una sola actividad. Requiere que crezcan la producción granaria y, de manera conjunta, las principales cadenas: carnes, lácteos, economías regionales y la producción con mayor valor agregado.
A este impulso se sumarán el desarrollo de la energía, especialmente a partir de Vaca Muerta, el crecimiento de la minería y el de la industria del conocimiento.
Estos sectores, que hoy tienen una participación más limitada y representan toda una novedad, pueden convertirse en grandes generadores de exportaciones, inversión, infraestructura y nuevos empleos.
No estamos hablando de sectores que compiten entre sí. Estamos hablando de cuatro motores que se complementan y pueden ampliar la capacidad de la Argentina para generar divisas a través de las exportaciones y sostener un proceso de crecimiento económico.
Está claro el efecto diferencial que tiene la cadena agroindustrial sobre la generación de empleo, en forma directa, indirecta e inducida. Lo hemos planteado en el News de la FPC de julio y, sin dudas, debemos sumar también el derrame de esta actividad sobre todo el territorio del país.
Sin embargo, incluso considerando el extraordinario desarrollo esperado de la energía y la minería, la agroindustria continuará siendo el principal complejo exportador del país. Hacia 2035 seguirá representando, probablemente, algo más del 50% de las exportaciones nacionales.

Su importancia no se mide solamente en dólares. La agroindustria conecta producción, industria, servicios, tecnología y logística en todo el territorio. Por eso, cuando crecen sus exportaciones, también crecen el empleo, la inversión y el desarrollo federal.
La Argentina de 2035 tendrá cuatro grandes motores exportadores. La energía, la minería y la industria del conocimiento aportarán una nueva escala de crecimiento, y la agroindustria seguirá siendo la columna vertebral que integra innovación, tecnología, aumento de la producción, agregado de valor y generación de empleo en todo el país.








