La recría con terminación mediante una tolva de autoconsumo, usando maíz, un balanceado proteico y con acceso a rollo aún requiere la vigilancia del animal, su estado y bosteo.
Daniel Méndez, técnico de INTA G. Villegas, en un campo de recría y terminación se refirió a la última etapa de ese ciclo en un campo productivo de la localidad de Junín y explicó que en esa instancia se avanza con el animal de unos 260 ó 270 kilos mediante una tolva de autoconsumo.
Se usa un equipo con capacidad de 6.000 kilos, con grano de maíz entero con un balanceado comercial al 40% de proteína bruta. Incorporando 5.400 kilos de grano y el resto con ese complemento. Los animales acceden permanentemente, con tandas de unos 20 novillos sin afectar la capacidad máxima de la tolva que podría contener unos 10 animales más sin problema.
Otro detalle es que los bovinos tienen además acceso a rollo, con un aporte de fibra que les da mayor tranquilidad nutricional.
De esa forma en 100 días de encierro ganan entre 1.2 ó 1.3 kilos. En cuanto a la cantidad de maíz y el peso logrado, sólo se ven los stocks, y se plantea una eficiencia de 9 a 9.5 kilos de grano por kilo de carne que para la categoría es un poco alto el costo pero se ve adecuada en el planteo general del sistema. Dando prioridad a la practicidad esperada en el manejo.
Méndez recordó que la tolva no requiere una vigilancia constante luego de llenarla, pero como cualquier sistema intensivo se debe estar atento. “Tenemos animales que están consumiendo una dieta peligrosa, que puede dar diferentes problemas, y es necesario ver la Hacienda, su estado, el bosteo, controlar el consumo de rollo y otras prácticas de rutina que se deben realizar a diario”, afirmó.








