El agua no se evapora, escurre en la superficie

Con el objetivo de relevar la evolución del área inundada tras los 650 milímetros de lluvia precipitados entre el 26 de marzo y el 30 de abril de 2017 y lluvias subsiguientes en los departamentos del Noreste y Este provincial el INTA realizó una evaluación a escala de departamento y de parcela catastral.

El informe técnico realizado por Pablo Vázquez del INTA, EEA Anguil Área de Gestión Ambiental y Recursos Naturales recabó datos hasta el 17 de julio de este año.

En octubre de 2016 se registraron en la provincia de La Pampa precipitaciones por encima de la media, debido al efecto “Niño” presente en la región desde el verano anterior. Las actuales lluvias ocurrieron sobre un suelo ya seco, pero con un nivel freático muy elevado y entrando en el otoño, lo cual agravó la situación. A solicitud del Ministerio de la Producción de la provincia de La Pampa, se cuantificó el área anegada a partir de sensores remotos luego de 20 días sin registro de lluvias hasta el 17 de julio de 2017. Para actualizar el estado de situación, se utilizó una imagen satelital generada por la NASA, proveniente del sensor Modis Terra del día 17/07/2017, para dar respuesta a emergencias ambientales.

Para evaluar la superficie con agua se hizo un procesamiento de las imágenes, que deberá corroborarse a campo.

Como conclusión, se determinó que la ausencia de precipitaciones registrada durante los últimos 20 días entre fines de junio y mediados de julio permitió reducir el área inundada en un 50 % respecto del último informe. No sucedió lo mismo con las áreas anegadas, ya que sólo se ha reducido en un 20 %. La reducción del área inundada responde principalmente a un fenómeno de escurrimiento superficial, donde se observa un movimiento de las aguas superficiales acumulándose en los sitios más bajos del paisaje. 

Esto significa que el agua no se ha evaporado del sistema, sólo se está reacomodando hacia los sitios de acumulación. Este hecho también es registrado por la evolución de las freáticas en los sitios más ubicados hacia  el Este, observándose un lento ascenso de las mismas a pesar de no registrarse en los últimos 20 días precipitación alguna.

Contrastando con la base de datos de suelos del INTA a escala 1:100000 y la actividad agropecuaria desarrollada en el área, 562.891 hectáreas destinadas a agricultura con una frecuencia superior al 25% (al menos se realizó un cultivo de cosecha, año por medio, durante el período 2000 – 2016) se encuentra actualmente afectado por las inundaciones.

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