Los precios de la ganadería en los últimos meses siguen en alza, y «este escenario positivo tiene fundamentos clásicos de mercado: menos oferta y más demanda», así lo explicaron desde la Consultora Zorraquín + Meneses.
En el contexto se debe considerar, aclararon, «la menor oferta de los países productores (Brasil, Australia, Estados Unidos, Argentina, etc) surge de que los últimos años se fue produciendo una leve caída de los stocks, que fue necesaria para abastecer el mercado».
Hoy esto se está revirtiendo, comenzando tímidamente un proceso de recomposición de stocks en los países. Y al ser la ganadería un proceso biológico lento por naturaleza, cualquier movimiento tarda en reflejarse. Las opiniones coinciden en que o cae o al menos no sube la oferta en los próximos dos años. Y la demanda de carne vacuna está muy firme, motorizada por países asiáticos, pero también por el resto del mundo, dijeron desde la consultora. Aún peleando con la lógica de las otras carnes (pollo y cerdo) que crecen en volumen y tienen menor precio. Pero aún así el mercado vacuno sigue en alza. China sigue siendo una fuerte aspiradora de carne y ahora está dispuesta a pagar más. EEUU tiene déficit de carne, necesitando aumentar importaciones. Y así en muchos países. Europa pagando la cuota Hilton arriba de los 20.000 u$s/tonelada refleja su interés por carnes de calidad.
En Argentina se proyecta una menor faena para el 2026. Si bien no hay un dato exacto, para llegar a un equilibrio o iniciar una fase de retención habría que tener un techo de 13 millones de cabezas faenadas anualmente. Los últimos años este valor se ubicó más cerca de 13,5 millones. Con el estímulo de precios que hoy tiene el negocio, es de esperar que los productores que tengan pasto o instalaciones de encierre, hagan un intento de poner más kilos por cabeza o retengan más hembras. Bueno para el mediano plazo, pero agrega tirantez en el corto. El precio del ternero se mueve entre los 6500 $/kilo y los 7000 $/kilo según calidad y peso. El novillo bien terminado ya toca los $5000 por kilo. Esto da una relación de 1,40 que vendría a ser históricamente alta, pero que no parece ser un obstáculo para cerrar negocios por ahora. Medido en dólares, estos precios son inéditos. La relación insumo/producto de la carne contra cualquier costo es favorable. El consumo interno instalado entre los 45 y los 50 kilos/habitante/año, mostrando una gran inelasticidad al precio. Y la exportación representa, por ahora, el 30% del destino de la carne.
Los que hoy no están en el negocio lo miran de afuera imaginando cómo entrar y viendo si conviene, aseguraron. Hoy una vaca preñada vale más de 1000 dólares, pocas veces visto. Hay campos que ya no tienen alambrados o instalaciones adecuadas. Poder contratar personas que sepan manejar hacienda y quieran vivir en el campo es complejo. Esto hace que en este tiempo lo que se espera es que crezcan los que ya están en el negocio, aumentando carga, sacando algunos lotes de agricultura, haciendo más corrales de encierre o agregando más kilos por cabeza antes de vender. Por aquí vendrá la primera ola de recuperación de oferta.
La cría que muchas veces fue considerada el “patito feo” del agro, hoy empieza a parecerse a un cisne. Todos revisando estrategias, buscando mejorar procesos y competitividad. Apalancados por un resultado económico, y una recomposición financiera, que estimula a hacerlo. Esto no dura para siempre, pero es una buena oportunidad para dar un salto de calidad en el negocio y revalorizar esta actividad.








