«Lo que estamos buscando, luego de haber hablado con varios grupos de productores, es encontrar una manera de pronosticar los períodos de sequía para 10 a 15 días«, dijo Pablo Vazquez, técnico del en la EEA Anguil, dentro del Área de Recursos Naturales y Gestión Ambiental.
Se trata de lograr pronósticos útiles para tomar decisiones en el trabajo rural. «Hemos observado que los pronósticos actuales están fallando bastante, porque se basan en modelos globales, de todo el mundo, pero no están enfocados en situaciones específicas o regionales«, consideró.
Con ese problema a resolver se observaron los procesos de sequía por región, en este caso con un enfoque sobre General Pico, y se analizaron cada una de esas situaciones con esa localización específica. «Lo que vimos es que las sequías se daban de manera muy zonificada. En este caso, hubo buena correlación con el centro de Argentina pero no más allá de la mitad de Córdoba hacia el sur, el borde de oeste de la provincia de Buenos Aires y llegando hasta Quemú Quemú en La Pampa«, comentó a este portal. O sea que es una región acotada y cuando se piensa en pronósticos de lluvia de mediano plazo se debería lograr un enfoque zonal y no nacional.
Vazquez recordó que el proyecto surge a partir de su trabajo en los informes de emergencia agropecuaria y un contacto con un productor piquense, Juan Fernández Madrid, que le planteó acerca de las investigaciones que se podían realizar en cuanto a sequía. A partir de allí se sondeó sobre los productos disponibles para tener pronósticos y su capacidad de responder a la necesidad del campo para resolver situaciones críticas. «En el agro las decisiones importantes se dan en períodos puntuales y si no hay información para esos momentos es complicado. Por esa razón, junto a Fernández Madrid, pensamos en comenzar a sondear lo existente y enfocarnos en diseñar un indicador de sequía a mediano plazo«, comentó.
El ingeniero refirió que para llevar adelante esta idea se requieren los datos climatológicos desde 1.980 hasta la fecha, para usar esa información en la calibración del modelo. También se requieren análisis y teleconexiones climáticas, registros sobre temperatura del mar como se utiliza para los pronósticos a largo plazo. Son informaciones que hoy no se usan para los modelos a mediano plazo, pero al incorporarlas se espera determinar si va a llover y con un milimetraje de al menos 15 mm. Considerando que esas precipitaciones serían un evento clave para decidir en relación a la humedad en suelo para sembrar, aplicar un herbicida, adelantar o no la cosecha y ese tipo de definiciones agronómicas.
El entrevistado manifestó que luego de entrenar el modelo, ver cómo funciona y compararlo con los productos existentes, entonces se podría lograr una aplicación para descargar en un teléfono móvil o utilizar desde la computadora.
Vazquez manifestó que en este proyecto, a parte de todo el equipo del INTA, se requiere la participación de la rural de General Pico (que aportó los datos de campo que tienen los productores) y hay un acuerdo parcial con profesionales de la Facultad de Ingeniería de la UNLPam que darían el soporte tecnológico para programar y generar la APP.
«Pensamos en un modelo que se autocorrija, porque el clima está cambiando. Un pronóstico armado con información de hace 15 años atrás quizás hoy no funciona exactamente igual, debido a que las temperaturas del verano están subiendo, los días de calor extremo son más frecuentes y extremos, lo que lleva a perder efectividad a través del tiempo. Entonces, necesitamos un algoritmo que logre reajustar y calibrar el modelo de manera automática«, manifestó.
En cuanto al estado de este proyecto, el entrevistado indicó que ya está escrito y se esperaba que la situación del INTA se clarifique luego de un año complicado. Ahora el Consejo Regional debe evaluarlo y aprobarlo. Otra posibilidad es que esta iniciativa se realice mediante un convenio con la facultad.
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