La fina promete gracias a las lluvias primaverales

«Los cultivos de fina atraviesan la primavera en excelentes condiciones, respaldados por perfiles de suelo con buena disponibilidad de humedad para sostener el avance de las etapas reproductivas«, dio a conocer el reciente informe de la BCP.

Septiembre comenzó con reservas hídricas de regulares a escasas en el oeste bonaerense y este pampeano, donde aún persistían focos de sequía, informó la Bolsa de Cereales y Productos de Bahía Blanca. En contraste, el este bonaerense presentó perfiles con reservas óptimas a excesivas, mientras que el centro del área exhibió una situación heterogénea.

Con el avance del mes, las precipitaciones favorecieron una recuperación generalizada mientras que en el noreste y este, generaron condiciones de anegamiento.

Dejaron importantes aportes hídricos en gran parte del área de estudio, generando un quiebre en la evolución de las reservas de agua. Sus principales consecuencias serían:

  • Disponibilidad hídrica: la recarga fue positiva en sectores que venían con déficit (oeste bonaerense y este pampeano), permitiendo sostener el desarrollo de los cultivos de fina. Sin embargo, en áreas donde ya se registraban reservas abundantes (zona norte y centro-este), los excesos generan un escenario de saturación.
  • Condición de los cultivos de fina: el exceso de agua puede derivar en anegamiento de lotes, pérdida de plantas por asfixia radicular y limitaciones para la aplicación de fertilizantes o tratamientos sanitarios. En casos puntuales, podrían observarse daños en macollos y retraso en el crecimiento por estrés hídrico.
  • Retraso en la siembra de maíz temprano (con posible incremento de planteos tardíos de soja o maíz de segunda).
  • Logística y suelos: caminos rurales con dificultades de transitabilidad, complicaciones en el acceso a los lotes y posible retraso en labores agrícolas. Además, la permanencia de agua en superficie incrementa el riesgo de compactación de suelos en operaciones posteriores.
  • Sanidad: el aumento de la humedad relativa y la persistencia de suelos saturados elevan la probabilidad de aparición de enfermedades foliares y de raíz en trigo y cebada, lo que exigirá un seguimiento cercano.

En síntesis, aportaron un alivio necesario en zonas deficitarias, pero también generó nuevos desafíos en áreas donde la humedad ya era elevada. Su impacto final dependerá de la evolución de las precipitaciones en octubre y de la capacidad de drenaje de cada ambiente.