Es un año con orugas cortadoras por encima de la media, según los monitoreos en trampas de luz, y aconsejan a los productores comprobar la presencia de las larvas en los bajos de buenos rendimientos.
Andrés Corró Molas, jefe de la AER INTA General Pico, recordó que hay una red de trampas de luz que funciona en La Pampa que tienen captura nocturna y logran atrapar insecto que la gente llama “polilla” que es la forma adulta de una oruga que corta girasol y maíz. Con esas bases en General Pico, Miguel Riglos, Realicó y Anguil los profesionales hacen un recuento de las capturas en trampas.
“Durante el otoño el adulto de las orugas cortadoras está en vuelo y ponen huevos en los rastrojos y malezas. Pasan el invierno en estado de larva y entre septiembre y octubre adquieren un tamaño que les permite cortar las plantas que se van a sembrar en estos meses y hasta noviembre. Por ello afecta al girasol y las siembras tempranas de maíz y de soja”, explicó el ingeniero.
El Colegio de Ingenieros Agrónomos y profesionales del Ministerio de la Producción de la provincia son quienes monitorean las trampas de luz y hacen un balance anual. Este año todas las trampas, excepto en Realicó, hay una captura por encima de la media. Esto no significa que sí o sí vaya a haber inconvenientes con la plaga, pero sí confirma la existencia de huevos en los lotes y que sí las larvas sobreviven pueden afectarse los cultivos.
“El monitoreo, según lo que hemos visto en los últimos años en el grupo de cortadoras, confirmó que los lotes más complicados son los que tienen rastrojos de soja, y más de primera, luego sigue el girasol y lo menos riesgoso es el maíz”, indicó. Se recomienda hacer de seis a ocho muestras, principalmente en los bajos productivos, utilizando el aro de 0.25 metros cuadrados que en el campo se utiliza para estimar pérdida de cosecha. Así se puede ver la densidad de orugas en el lote.
Corró Molas indicó que el muestreo se debe hacer desde fines de agosto hasta estos días para pensar en realizar un tratamiento de control mientras la oruga todavía no ha llegado a un tamaño mayor y tiene más resistencia a los productos.
En este momento los productores consultan, fue un problema hace cinco años porque cambio la especie predominante y entonces los productos habituales no resultaron. “Lo que siempre recomendamos es no hacer tratamiento por protocolo, si no muestrear y aplica cuando es necesario. Lotes con menos de una o dos orugas por metro cuadrado en general no tienen pérdidas significativas”, consideró.








