“Lo que hacemos es ir con el ingeniero agrónomo, en el lugar donde se va a aplicar cerca del periurbano, ver cómo está el viento, qué producto se va a aplicar y otras observaciones para aprobar o no la pulverización”, dijo Ariel Bogino, intendente de Embajador Martini.
El mandatario recordó que hace varios años que la localidad cuenta con una ordenanza que regula los límites de pulverizaciones. “Nosotros tenemos además una zona inundada y por eso hay gramón en los campos, que es una maleza que requiere el control químico con glifosato y cuando se quiere cultivar sorgo o alguna pastura para la hacienda hay que aplicar. Priorizando los controles, con manejo adecuado y usando productos de banda verde”, consideró.
El intendente, que también es productor agropecuario, recordó que en su juventud fumigaba con un tractor y sin demasiados cuidados con el producto pero esos errores son del pasado y ahora los aplicadores deben tomar las precauciones necesarias y ser todos consientes de los riesgos que existen.
El mandatario indicó que en la localidad las maquinarias no ingresan, sólo hay una excepción cuando obtienen la autorización y se lava el equipo para ingresar al taller en la zona urbana.
Los bidones de agroquímicos, y su destino final, son un tema de interés. Y en este momento se les pide a los productores que los concentren en sus campos y se hace un monitoreo con cámaras en el basurero local para evitar que se cometa alguna infracción.
En cuanto a la pasada inundación, Bogino dijo que la napa descendió a poco más de un metro y la laguna de la zona ha bajado de a poco en esta temporada sin lluvias.








