El acceso a internet, la señal telefónica, la cercanía de escuelas, los caminos y otros temas que hacen a la vida de las familias rurales son temas sin resolver que atentan contra la población del campo.
Adriana Mazzuchi, del ejido Winifreda en la zona del Bajo de las Palomas, integrante de la rural y productora, explicó las implicancias sociales y laborales que hoy son una realidad del sector porque la gente “no quiere ir al campo”. Entre los motivos está que falla la conectividad con internet y también la telefonía, junto a otros servicios necesarios para que las familias retornen al ámbito rural.
“Cuanto más pasa el tiempo hay menos esperanza para estos cambios. Hay electrificación pero con los costos muy elevados para que pague el productor, y la falta de escuelas tampoco ayuda. Cuando se busca alguien que trabaje en el campo las primeras preguntas son si hay internet o si se van a poder comunicar. Y a veces, no hay señal o hay que subir a un molino para poder hablar”, comentó.
Las dos escuelas que funcionaban en la región, con docentes de Winifreda que buscaban a los alumnos, dejaron de funcionar y la problemática de los caminos que se complican cuando hay muchas lluvias y también con la sequía es otro factor. Esto significa que si una familia se radica en el campo debe viajar cada día para llevar a sus hijos a la escuela en la ciudad más cercana, pensando en los contraturnos de los colegios y otras exigencias de las instituciones. “Es muy difícil retener a la familia cuando los niños están en edad escolar”, consideró.
Fuente: Antonio Ocerin








