Cerca de la temporada de trilla de girasol el monitoreo de palomas que puedan afectar el grano para aceite será uno de los temas de observación a campo para la denominada “zona roja” en el norte pampeano.
El problema de las palomas en La Pampa, muestra en los últimos años un descenso de la densidad de población de estas aves y eso generó que en las campañas más recientes el girasol retorne a una zona que está adaptada para ese cultivo.
La región con mayores complicaciones, en la zona con tosca por Embajador Martini e Ingeniero Luiggi, es importante para la implantación del girasol y con la presencia de la paloma disminuyó la superficie del grano con destino a la producción de aceite. “Lo que hizo el productor para adaptarse a la situación fue pasar a girasol confitero que es menos afectado porque la paloma no puede abrir la semilla ya que tiene una cáscara más dura y es más grande”, explicó Andrés Corro Molas, a cargo de la agencia INTA en G. Pico.
El mercado de confitero, advirtió, es más pequeño y se satura por lo que no todos los productores se pueden volcar a ese grano. En los últimos años, señaló, se observa menor presencia de palomas y por ello hay un retorno del girasol para aceite en la mencionada zona.
“Ahora el girasol está a una semana, 10 días, de los primeros lotes para trilla y es el momento en el que la paloma hace más daño. Veremos en estos días que ocurre, porque la paloma puede volar hasta 100 kilómetros para alimentarse (según algunos estudios), entonces quizás no vemos palomas en un lugar y luego vuelven a aparecer”, explicó.








