Con referentes de INTA General Pico y Anguil se desarrolló esta mañana la jornada a campo destinada a observar lotes de pasturas para ganadería en el establecimiento ubicado a pocos kilómetros de Speluzzi.
En la primera parada los técnicos se refirieron a un agropiro sembrado con 20 kilos por hectárea hace cuatro años. Cada año con una cosecha de semillas (de 330 kilos en grano) a fines de enero y dos cortes cuando come la hacienda primero en mayo y el segundo 80 días después. La fertilización con urea se hace entre marzo y abril.
No es fácil la cosecha de semillas con recolector, aseguró el propietario del campo, tampoco en festuca y llorón. El manejo ganadero en carga y alimento, para ver si se hace semilla, es prioritario.
En agropiro se busca tolerancia al frío, vigor de implantación en siembra tardía, en ambientes anegados o con sales, indicó el ingeniero Cristian Álvarez.
Con ambientes de origen eólico, describió, se trabaja con suelos muy arenosos, capacidad de retención baja y con tosca. En la calicata realizada se observó el desarrollo de las plantas, con raíces que aporten de 14 a 15 toneladas de materia seca sosteniendo al cultivo en superficie. Manteniendo así el carbono del suelo y sin problemas de compactación. Así la lluvia puede entrar en el perfil, consideró Álvarez, porque las cosechas de agua no superan el 50 por ciento en la zona, pero en esa ubicación se llega al 90 por ciento con el registro por ambiente.
El fósforo y nitrógeno son parte de la fertilización aplicada, con buen diagnóstico y un plan pensando en años, que dé un recupero en erras donde se verificaron de 8 a 10 partes de fósforo por millón como existencia histórica.
Con la aplicación de leguminosas también se puede hacer una combinación apropiada en este manejo, sugirió el ingeniero.
Para la segunda parada el planteo fue de Panicum una gramínea que responde a la lluvia y el suelo, porque sí bien cuesta el arranque del primer año por su tolerancia al pastoreo en zonas con más arcilla se comporta mejor y la siembra pasa a seis u ocho kilos para lograr el potrero el primer año. Así lo explicó Eugenia Rossi, responsable de Extensión Rural para las agencias pampeanas y con sede en INTA Anguil.
El problema que advirtió la profesional es que la semilla no tiene mejoras, se vende con poco de poder germinativo y la de origen sudafricano anda mejor que la australiana porque está última no resiste temperaturas bajas.
Esta gramínea soporta tosca en superficie y como megatérmica tiene resistencia aún en los veranos secos. Es más tardía que un llorón y se come entre noviembre y diciembre. Con 6.300 kilos de materia seca por hectárea, en el campo recorrido, y antecesor de soja.
Además, el peleteado no es muy bueno y a veces viene con malezas. Combinado con vicia se puede adelantar el pastoreo. Y se logra más incorporación de nitrógeno.
La siembra panicum es temprana para llegar al otoño con buen desarrollo de raíz. Germina en pulsos durante todo el verano y al siguiente año puede seguir brotando. Es una inversión para una pastura por 20 años, aseguró Rossi.
Deben ser lotes netamente ganaderos porque no es fácil de eliminar. Tiene buena sanidad y soporta herbicidas cuando hay que sacar malezas.
En la tercera parada se observó un lote que tuvo agropiro y que se perdió en la inundación, allí se usó una cobertura para proteger y mitigar el efecto de las malezas. Optando por cebada, para mantener la humedad, evitar el encostramiento y el anegamiento. En el mismo lugar se preparan para implantar panicum.
Para la cuarta observación se llegó a un sector del campo muy bajo, con carnosas, pelo de chancho y otras plantas que son muestra de salinidad. En la calicata Álvarez mostró napas a unos 50 centímetros y tosca a un metro.
Lograr cobertura con la clausura, aconsejó el ingeniero. Además mostraron un lugar donde hubo aplicaciones y se quemó la cobertura natural que había, complicando así la recuperación.
En ese suelo blanquecino, hacer análisis de PH y conductividad son necesarios para tener más noción. Álvarez advirtió que hay humedad con encostramiento, que no se observa en laboratorio con «pasta saturada». Y para poder cosechar el agua se requiere cobertura.
La jornada logró buena participación con unos 40 asistentes, y comenzó a las 8.30.








