El mejoramiento genético de alfalfa es la meta de INTA Manfredi, dijo Ariel Odorizi ingeniero del equipo que lleva adelante el trabajo. Este cultivo se va mejorando para que incrementar la superficie, superando carencias y salinidad, sea posible.
“El objetivo es la creación y difusión de variedades de alfalfa para Argentina con alta producción, persistencia, resistencia combinada a plagas y enfermedades, calidad y algunas cuestiones especiales como resistencia a la salinidad y variedades antiempaste”, consideró. Dentro de ese trabajo hace una década que hay colaboración con la empresa Palo Verde con la que se han lanzado variedades como Traful y Limay, y ahora están registrando dos nuevas que buscan mayor calidad forrajera y tolerancia a la salinidad.
Con estas variaciones se busca un cultivo que pueda soportar zonas marginales y al mismo tiempo incrementar la superficie teniendo en cuenta el comercio internacional. Siendo este país, explicó, uno de los que tiene mayores posibilidades de crecer en este cultivo. Además, los profesionales vienen observando cómo se produce alfalfa en otros países, confirmando que a nivel nacional se está logrando una alfalfa de punta como se ve en EE.UU. y Australia.
En el 2015 se hizo el primer congreso mundial en China, recordó, y hace dos años se inició el trabajo para tener el evento en Argentina.
Por último, destacó que el eslabón a desarrollar ahora es la deshidratación y producción de la alfalfa como alimento de reserva para que en ese proceso no se pierda calidad.








