31 operadores de maquinarias fumigadoras terrestres, de Intendente Alvear, Quemú Quemú, Ceballos, Bernardo Larroudé y General Villegas (Provincia de Buenos Aires), se capacitaron con el objetivo de buscar la manipulación responsable de los equipos e insumos.
La propuesta está en sintonía con las medidas preventivas a tomar ante los indicadores estadísticos que señalan la importante presencia de materiales nocivos para la salud en algunos suelos pampeanos.
Es un curso para operadores de maquinarias registrados en la provincia y en respuesta a un pedido que el municipio y cuerpo legislativo de Intendente Alvear hizo al subsecretario de Ambiente de la Provincia, Fabián Titarelli. «En una reunión solicitaron que programáramos el curso de operadores de máquinas pulverizadoras y, en ese esquema, realizamos siete jornadas de intenso trabajo” señaló el director de Agricultura, Carlos Ferrero.
Un total de 60 horas de instrucción cumplieron los operadores para concretar la capacitación, que culminó con una evaluación teórica-práctica desarrollada el lunes pasado. “Todos los operarios aprobaron el curso, ahora ya cuentan con ese aval en su carnet de aplicador profesional. Este es el cuarto curso que proponemos con el mismo objetivo; hace dos años que encaramos este camino, la idea es repetirlos en forma anual, destinado a los operadores que se van iniciando en la actividad” agregó.
Cabe señalar que el carnet que se entrega a los aplicadores tiene una vigencia de 12 meses y para renovarlo los titulares deben realizar una actualización durante un día de instrucción. El funcionario dejó en claro que por ahora la realización de los cursos no tiene carácter de obligatoriedad, algo que, en el corto plazo, pasará a revistar la categoría de obligatorio, a partir de la salida de una nueva disposición y de la puesta en vigencia de la nueva Ley de Fitosanitarios, por la cual ya se está trabajando en la Comisión Provincial de Sanidad Vegetal (CoProSaVe).
“A partir de la puesta en vigencia de la nueva ley será obligatorio cursar esta instrucción. Queda en claro, además, que esta etapa de instrucción no deja de ser un aval para el productor por la seguridad de que el aplicador que contrató realizará los trabajos en forma correcta, y a su vez es traslativo a la sociedad porque ve que quien está fumigando se encuentra capacitado profesionalmente”, destacó Ferrero.
“Los cursos anteriores los realizamos en Santa Rosa y General Pico, ahora repetimos en Intendente Alvear porque hay un reclamo importante de parte de esa sociedad a partir de la detección de que algunas cosas no se estaban haciendo correctamente. La idea es tratar de generar confianza en la sociedad en cuanto a que las personas que van a hacer las aplicaciones lo harán correctamente a partir de haberse capacitado”, concluyó.








