Trigo sarraceno: evalúan su industrialización

El INTI informó sobre la experiencia con granos del Centro Cereales y Oleaginosas del INTI, que tiene sus instalaciones en 9 de Julio confluyeron, junto con la inquietud de una empresa radicada en Balcarce para trabajar en el desarrollo de productos con valor agregado a base de trigo sarraceno.

El trigo sarraceno es una variedad muy popular en países de Europa del Este, como Rusia, Ucrania y Polonia; de Europa Central, como República Checa; y en China. Se caracteriza por su elevado valor nutritivo, conformado por proteínas, aminoácidos que no se encuentran en muchos cereales, hidratos de carbono, vitaminas –incluida la P, muy buena para el aparato circulatorio-; magnesio, potasio, fósforo y hierro; entre otras propiedades.
Por todos estos motivos es que, tal como señala el director de INTI Cereales y Oleaginosas (CyO), Nicolás Apro, “llama la atención de la comunidad que busca y quiere consumir productos más sofisticados, más sanos”. A su vez, se trata de un alimento que puede emplearse para todas las preparaciones hechas habitualmente en base a trigo, pero en este caso sin gluten: así, las personas con celiaquía podrían demandarlo en el país.
Hay variadas posibilidades si se busca generar derivados del sarraceno: desde diversas harinas integrales —cruda, pregelatinizada y texturizada— hasta almohadones rellenos con la cáscara, que no es comestible. En el caso de Lipa-Hue, ya comercializa, con el apoyo del INTI, harinas, cereales, fideos y los mencionados almohadones, todo ello bajo la marca Olienka.
En relación a la elaboración de alimentos, el titular de la empresa de Balcarce, Miguel Potocnik, mostró su interés en añadir valor e industrializar ese grano no tradicional en la Argentina. Luego de realizar distintos ensayos y de obtener buenos resultados tras pelar el grano, molerlo en forma integral y pregelatinizarlo, en el INTI se obtuvieron diferentes harinas.
Al tener el Centro la planta piloto adecuada, una empresa que quiere explorar la posibilidad de industrializar su trabajo puede recostarse sobre la institución, donde se llevan adelante los ensayos correspondientes con la tecnología adecuada. Luego de esa sinergia, una firma agropecuaria puede, con mucha más información que la que tenía antes, tomar decisiones sobre inversiones futuras. En el caso de Lipa-Hue, el INTI está diseñando la planta, que luego construirá e instalará para la firma, como parte de la transferencia tecnológica. Potocnik ya comercia con negocios, como naturistas, dietéticas e incluso con una crepperie francesa ubicada en el centro de la ciudad de Buenos Aires; también está recorriendo escuelas de gastronomía donde muestra las opciones que ofrece el trigo sarraceno. Para Apro, “puede hacerlo sin correr riesgos dado que por ahora la producción la lleva adelante el Instituto”. Al momento, se han procesado entre siete y ocho mil kilos de este grano.
El organismo ya presentó el proyecto ante la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica, en busca de financiamiento de parte del Fondo Tecnológico Argentino (FONTAR). Apro calcula que en un año y medio Lipa-Hue ya va a tener su planta instalada y funcionando.
A su vez, el Centro mantiene diálogo con distintas áreas gubernamentales —Cancillería, la fundación Exportar y la dirección de Promoción de Exportaciones de la provincia de Buenos Aires— a fin de impulsar el posicionamiento del trigo sarraceno y sus derivados industriales en mercados internacionales.

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