La Granja Avícola de Catriló está cercana a cumplir sus 30 años de existencia y con su trabajo continuo produce unas 70 mil ponedoras anuales y unos 30 mil pollos camperos. Además, hace unos siete años que iniciaron con la producción de pavitos.
Nilda Afonso, la persona con más tiempo de trabajo en la granja, explicó a Rural al Día que con seis personas en el plantel se cubren todas las tareas. Dedicados a la producción de pollitos, producidos principalmente para abastecer a productores pequeños, Pro Huerta y desde el Ministerio de la Producción a municipalidades pampeanas que entregan sus emprendedores locales. “La gente busca el pollo campero que tiene una carne firme y sabrosa, mejor que el típico parrillero que se vende en góndola”, destacó Afonso.
En relación a la sanidad la granja reproductora, con unas 1.500 gallinas productoras de huevos para incubación, se cumple con los requisitos del Senasa. Así se trabaja para estar libres de salmonella, con un análisis anual, también por micoplasmosis hay controles y como incubadores deben aplicar a los pollitos con dosis para Newcastle y marek.
En la granja el ciclo incluye postura, incubación, nacimientos, vacunación y la entrega en los pollitos. El trabajo, después de tantos años, es muy preciso. Se utilizan gallinas batarazas o Plymouth Rock Barrada, y gallos colorados o Rhode Island Red, para lograr las ponedoras. Y una genética del INTA Pergamino para el pollo campero, que en 90 días logra un macho de 2.6 kilos y una hembra de 2.4 kilos.
Los reproductores llegan desde INTA Pergamino, a los cinco meses se logra la madurez sexual y comienzan a producirse los huevos, que limpios y desinfectados cada lunes se ponen a incubar. A los 18 días, siempre un viernes, se envían a la nacedora para permanecer hasta el siguiente martes, cumpliendo los 21 días, con el nacimiento de los pollitos. Que en seguida son vacunados y entregados, según explicó Afonso, en una granja que funciona de manera precisa y eficiente.








