La investigación agropecuaria se extiende hacia los sistemas sustentables, eficientes y amigables con el medio ambiente. En ese sentido el control del uso del agua y la reutilización de los líquidos de efluentes con opciones a considerar por productor.
Luciana Jennerich, licenciada en Administración Rural, y María Paz Tieri, ingeniera agrónoma, ambas profesionales vinculadas a INTA Rafela y la UTN, están avanzando en la temática de contaminación ambiental vinculada al agro.
Jennerich indicó que a nivel mundial se dice que la ganadería y la agricultura producen un 18% de las emisiones contaminantes y en Argentina se piensa que el índice supera el 20%. “Una idea es ver de dónde vienen esas emisiones para después disminuirlas. En este país hay un compromiso para trabajar en ese sentido, y a nivel comercial el tema también es de peso porque puede condicionar las exportaciones”, destacó.
La huella de carbono y la huella de agua es uno de los condicionantes que algunas naciones como Francia están consultando antes de comprar.
La licenciada refirió que este año están viendo la huella hídrica, aparejada a las emisiones de gas invernadero, y entonces pensar en reducir el consumo de agua que se requiere para la producción de origen animal, que en esa región se destina a ganado de leche y carne. El consumo además impacta en los gastos de las empresas. El control de agua y de los efluentes son dos puntos importantes. La gestión integral y el re uso del agua pueden ayudar a los sistemas a ser más sostenibles a través del tiempo. En esto es importante el compromiso del productor.
La ingeniera Tieri aseguró que en la producción de leche se piensa en la rentabilidad y producir de forma eficiente, pero en cuanto al metano es un gas que muestra pérdida de energía en el animal y eso significa un gasto. Por lo tanto, una dieta amigable con el ambiente es aquella que maneja bien las proteínas, y a su vez genera más beneficios al disminuir la mortandad y otros problemas. “La idea es ir en la lechería hacia sistemas eficientes que generen menos contaminación y sean rentables”, refirió.
Un grave problema con la mano de obra, su falta, implica pensar en estas propuestas con opciones sencillas que ayuden al tambo a seguir funcionando, señaló.
Una evaluación con responsabilidad social en el uso del agua y reducir contaminación de los efluentes, con la gestión integral de los recursos, serviría para ser más económicos. Incluso advirtiendo que en algunos lugares el Estado está avanzando con más reglamentación sobre efluentes y con un cobro del agua de extracción que llevará al productor a buscar el uso racional.








