Con una producción que, de acuerdo con distintas estimaciones, oscilaría entre 6,6 y 7,3 M tn, y una superficie implantada de 3,1 M has (+29,2% i.a.), según SAGyP, Argentina registra una campaña histórica que podría ser récord absoluto de superarse la barrera de los 7 millones de toneladas, indicó la BCP.
El dato sobresaliente del ciclo fue la exportación del grano, que va camino a superar el millón de toneladas, ante la necesidad de la Unión Europea y Turquía de abastecer la demanda de sus respectivas industrias, usualmente cubierta por la producción de países de Europa del Este, cuyos resultados no fueron los esperados. Al día 06/05, las DJVE registradas suman un total de 1,04 M tn (SAGyP).
Para el 1° trimestre de 2026, el complejo girasol suma exportaciones por 1,7 M tn (Indec Comex), de las cuales el 45% corresponde a grano, 32% a harina y 24% a aceite. Los envíos de granos, en el mencionado período, acumulan 741 mil tn (vs. 31 mil en 2025), con Bulgaria y Turquía como los principales destinos, con el 49 y el 15% sobre el total exportado, respectivamente.
Por su parte, según los últimos datos disponibles de SAGyP, la molienda de enero a marzo de 2026 acumula un total de 1,25 M tn (+46% i.a.).
En el área Bolsa de Cereales y Productos de Bahía Blanca, la oleaginosa comenzó a sembrarse en la última semana de septiembre, concentrando la mayor superficie de siembra —más del 75%— en el mes de octubre; los cultivos más tardíos se sembraron a mediados de diciembre. La superficie sembrada en esta campaña alcanzó las 991.000 ha* dentro del área BCP (Figura 3), lo cual representa un aumento del 7% con relación a la campaña anterior, y un 18% más que la superficie promedio sembrada en las cinco campañas previas — 2020/21 a 2024/25—.
El incentivo para este aumento fueron los buenos márgenes económicos del cultivo, sumado a la muy buena disponibilidad hídrica que tenían los suelos en primavera. Debido a esto, las siembras tempranas tuvieron un desarrollo inicial muy bueno, con un régimen de precipitaciones que excedió el promedio mensual durante agosto, septiembre y octubre, llegando a la floración con muy buen desarrollo, lo que se tradujo en rindes por encima del promedio. En cambio, los cultivos sembrados a mediados de noviembre en adelante, experimentaron menor crecimiento hasta la interrumpción de las lluvias, en diciembre y enero, atravesando el verano —y el periodo crítico de la floración— con un desarrollo significativamente menor, lo que se reflejó en los rindes a cosecha.
Durante la etapa reproductiva, la condición de los cultivos fue muy variable producto de la alta heterogeneidad ambiental en el área y de los diferentes manejos aplicados (e.g., fecha de siembra, fertilización, densidad de plantas), así como también de la variación climática presente a lo largo de la campaña. Algunos cultivos presentaban muy buena condición y desarrollaron capítulos grandes, mientras que otros cultivos, con menor crecimiento, generaron capítulos de poco diámetro. Como consecuencia, se observó una variabilidad importante en los rindes en todas las zonas (norte, centro y sur). A pesar de ello, el resultado general indica una muy buena cosecha, con rendimientos records en el área BCP.
*Valor actualizado posteriormente al inicio de la campaña.








