La espera por modificar la Ley de Semillas da algunos pasos con el acercamiento de las diferentes miradas a los legisladores, mientras se sostiene que la mejor adhesión sería hacia UPOV 78, indicó Pablo Ginestet, secretario de Carbap
«La reunión con los legisladores fue más que nada informativa porque legislativamente no hay nada presentado en el Congreso. Lo que existe es un acuerdo del gobierno de Argentina con el de los EE.UU. para adherir al acta UPOV 91 que es un marco general internacional«, manifestó acerca de la actualidad del tema. En el encuentro, organizado por la Fundación Barbechando días atrás, desde los diferentes sectores se dio a conocer la situación actual apuntando a la modificación de la legislación.
Ginestet consideró que la actualización es necesaria, y esto observando la importancia de la ley pero con una orientación hacia UPOV 78, que es el convenio que marca un estándar en los países de la región, que son los competidores más directos y quienes forman parte del Mercosur. «Creemos que es necesario regular el uso propio, que es el gran dilema que tenemos en la industria semillera, pero la reunión fue más que nada informativa«, agregó.
En diálogo con este portal manifestó que el encuentro apuntó a dar un marco general más que a fijar posturas. El interés primordial es llegar a un acuerdo con todos los afectados para que se consideren los aspectos técnicos y entonces avanzar en la modificación legislativa.
Ginestet recordó que primero se está trabajando entre las cuatro entidades junto a Aapresid y CREA para aunar criterios. En ese camino se sabe que no se apoya la UPOV 91 y que hay que limitar el uso propio. «De acuerdo a lo que sabemos por el gobierno nacional es que hay tiempo para discutirlo, buscando un acuerdo sin que ellos impongan algo«, afirmó. Sin embargo, el acercamiento con EE.UU. de adhesión a UPOV 91 considera que antes de diciembre 2027 el proyecto debe ser enviado al Congreso para que sea revisado ese tratado internacional.
En este contexto el productor sabe que la ley se va adaptar y percibe algunos problemas. Como lo que ocurre en la comercialización de nuevas variedades, que están bajo un sistema como el llamado «Sembrá Evolución» que contiene un montón de cláusulas que no siempre son leídas y entonces se ven comprometidos por contrato a requerimientos que luego no llegan a cumplir.
En cuanto al uso propio gratuito, estipulado en la ley del año 1973, se debe realizar un cambio que es oneroso, o sea con un canon a los semilleros pero queda por definir a partir de cuántas hectáreas, por cuánto tiempo, qué porcentaje y de qué manera se pagaría, muchos detalles que se vienen analizando todavía. «Se espera lograr un acuerdo que sea beneficioso para todas las partes«, concluyó.








