Con el objetivo de explorar nuevas alternativas de comercialización para la producción ovina local y acercar el producto al consumidor, se llevó adelante una experiencia piloto de faena y venta de carne de cordero proveniente de animales criados en el establecimiento de un productor pampeano.
Con 128 kilos de carne, en cortes como osobuco, costilla, paleta, costeleta y cuarto, la venta total se logró en cinco días, evidenciando el potencial de la producción ovina. Micaela Stazionati (INTA Anguil) llevó adelante esta experiencia con un productor pampeano de corderos Pampinta.
La especialista en ovinos, dedicada a producción, nutrición y reproducción, es una de las profesionales que hace varios años está enfocada en la comercialización, planteando cómo se encuentra esta actividad ganadera en la provincia. «Es una cadena de comercialización netamente informal, a la que no se le da agregado de valor desde el productor y desde la industria, porque no hay frigoríficos en la zona para hacer la faena de pequeños rumiantes. La idea viene sonando y hay una amplia gama de productores pero convengamos que es una actividad secundaria, porque primaria no es, y suele estar mal paga. Pero, cuando se empieza a sacar números sobre lo que cuesta producir un cordero no es despreciable la rentabilidad ovina«, explicó a RD.
En la ganadería ovina no se destina inversión en tecnología sanitaria, reproductiva o de otro tipo, consideró. Es algo que sucede entre los productores pampeanos que no aplican a sus majadas el destete precoz, o la alimentación al pie de la madre para aprovechar la conversión en los corderos (creep feeding). «Y lo que sucede es que se espera vender el cordero entero, al pie, y llevarlo al frigorífico aunque no se pague lo que realmente vale«, comentó.
En la experiencia realizada se acudió al frigorífico de Uriburu que destina un día de la semana para este tipo de faena. La profesional afirmó que si se generase un flujo de faena importante habría que especializar el proceso con un veterinario específico para esas tareas, afinar cuestiones bromatológicas y de la realización de los cortes. «Se aprovecha todo el cordero trozado en chuletas, no alcanza a tener un 3% de pérdidas y se debería ver cómo ofertarlo ya que comprobamos que la demanda por parte del consumidor está«, señaló.



Los cuatro animales faenados, corderos pesados, dieron 128 kilos de carne que se vendieron en cinco días sólo con la oferta a conocidos, sin mucha difusión. Con la comercialización se hicieron encuestas sobre la calidad de la carne, su sabor, la practicidad de los cortes y otros datos sobre la aceptación del público.









