“Nos referimos a ambientes que siempre generaron conflictos para la producción, desde el punto de vista de las sales que tienen y la peligrosidad con la cual se anegan. Por ello la idea es considerar qué se debe mirar en el suelo para tener el mejor diagnóstico sobre qué hacer”, explicó el ingeniero Cristian Álvarez (AER INTA General Pico).
La exposición de Álvarez se dio en el marco de la charla “Pensando en forrajeras para suelos con riesgo hídrico y salinos” realizada ayer desde las 19.30 en la Sociedad Rural de General Pico. Una propuesta organizada por INTA y el Colegio de Ingenieros Agrónomos de La Pampa. Con buena asistencia de público se fueron mostrando las experiencias en diferentes zonas de la provincia, dando a conocer los diagnósticos, las variables de los indicadores de salinidad y PH y cómo se debe actuar en cada caso.
La propuesta fue referirse a los suelos post inundación, ver qué condiciones han dejado los anegamientos y su efecto en los cultivos actuales. Porque desde los profesionales y los productores está la cuestión de para qué sirven los análisis de suelo y cómo trasladar esos resultados a los sistemas actuales de producción de cultivos.
“Algo que nos preocupa mucho es que estos ambientes están sufriendo con mayor frecuencia anegamientos y con cada inundación la posibilidad de salinización y nuevos estancamientos se incrementa. O sea que se siguen perdiendo hectáreas agrícolas o más productivas, asociadas a los manejos que se están haciendo”, señaló.
Una idea posible es proponer el uso de sistemas con cinturones verdes entre ambientes, para poder mitigar los procesos de ascensos de napas y desbordes de canales. De esa forma también se podría hacer frente a los procesos de salinización que están provocando conflictos frente a ambientes cada vez más restrictivos desde el punto de vista hídrico, ya que el suelo con sales cada vez entrega menos agua al cultivo provocando estrés y la quema de las plantas.
También se refirió a la posibilidad de hacer clausura de los lotes afectados, para evitar el desgaste que produce el ganado, y sembrar pasturas adecuadas a cada suelo que ayuden a recuperar e incluso den una oportunidad a otros cultivos agrícolas.

“Hace años que se viene hablando del tema, pero cuando aparece la problemática se trata de salir a solucionar en forma inmediata, cuando la lógica sería prevenir parte de estos problemas y que a partir de algunos manejos alternativos se ayude a mitigar los procesos negativos que hoy se pueden ver en los valores de conductividad eléctrica y PH de los diferentes suelos que venimos evaluando”, indicó.
Durante la charla, que se extendió por dos horas y respondió a las dudas de los asistentes, Álvarez fue mostrando experiencias logradas en campos de la zona. Se refirió a los suelos salinos y sódicos, la presencia de sales y encostramientos, la influencia de las napas, la aparición de malezas como el “pelo de chancho”, carnosas y otras plantas que delatan la calidad del suelo, que no son buenas como ración y requieren un control. También hizo un breve análisis sobre las pasturas a implantar según su resistencia y resultados.








