La institución Desert Research Institute (DRI), dedicada al estudio medioambiental, explora el uso de los drones para provocar la lluvia, con el fin de intervenir durante las sequías que afectan el estado de Nevada en EE.UU.
El uso de las aeronaves no tripuladas en beneficio de las actividades agrarias no es nuevo, pero ahora en el desierto de Nevada un equipo de investigadores lleva a cabo las primeras pruebas experimentales para provocar la lluvia o incluso evitar las precipitaciones. Eso permitirá usa solución en temporadas de sequía y un conocimiento cierto de cuándo lloverá y en qué región.
Para realizar las pruebas el equipo que utilizan es un drone de más de tres metros de envergadura y que pesa 25 kilogramos. La aeronave se dirige a sectores donde hay nubes cargadas con agua y al alcanzarlas dispara dos bengalas cargadas con yoduro de plata. Si las condiciones son favorables las moléculas de agua se condensarán en lluvia, pero existe el riesgo de que las temperaturas afecten la precipitación y termine en nieve o granizo.
De la misma forma la aeronave puede realizar una operación contraria para evitar que llueve.
La investigación en sus primeros resultados es un éxito, para los científicos involucrados, pero aún hay opiniones contrarias por la manipulación climática que eso genera y además el uso de productos químicos para lograrlo.
Hasta ahora la «siembra de nubes» se puede llevar a cabo desde tierra, disparando cañones antiaéreos o lanzadores de cohetes, o desde el aire, usando aviones convencionales. Según DRI el uso de drones con este fin explora la posibilidad de automatizar y optimizar el proceso reduciendo además los costes y el riesgo.
Fuente: cuyonoticias.com








