Las partes interesadas buscan llegar a un acuerdo de complementación y transferencia de conocimientos con el país asiático.
La idea es que Argentina, siendo uno de los principales países en lo que tiene que ver con producción agropecuaria a nivel internacional, se inserte en las grandes cadenas globales de valor.
Según una publicación del portal Agritotal, uno de estos principales productores es la empresa Giorgi, una fábrica de maquinaria agrícola situada en la ciudad de Fuentes, en Santa Fe, la cual desde el año 1958 construye cuerpos sembraderos.
Segón señaló Osvaldo Giorgi, en 1958 se creó la firma con el formato de una Sociedad de Responsabilidad Limitada (SRL). «Allí tomó forma, con empresarios y amigos de la familia hasta que con el tiempo quedó solamente la familia».
En los últimos 20 años, el cultivo de soja se convirtió en el pilar económico de la región central de Argentina, que ahora es el tercer exportador mundial de porotos de soja, el primer exportador mundial de harina de soja, el primer exportador mundial de aceite de soja y el segundo exportador mundial de biodiesel en base al aceite de soja.
«Se empezó fabricando máquinas para sembrar maíz, girasol y sorgo, los principales cultivos en aquellos años. Con el tiempo se agregó la soja, que significó para la Argentina un gran salto y nos permitió comenzar a innovar tecnológicamente. Fue, además, un gran salto para la tecnificación del país en sus campos y producciones agropecuarios», recordó el empresario.
Expresó además que «la producción anual ha llegado a la de 4000 cuerpos de sembradoras, principalmente para la Argentina, pero también a países limítrofes, como Uruguay, al que se exporta desde hace 38 años de forma ininterrumpida, Bolivia e incluso Ucrania y Rusia».
«En los últimos años se nos ha complicado por la cuestión cambiaria (valor del dólar y trabas para su compra y venta) mantener esos mercados, y ahora abastecemos el mercado interno, pero no perdemos las esperanzas (de recuperarlos), por ejemplo, a partir de emprendimientos que podrían hacerse con empresas chinas», subrayó.
«Sería desde luego interesante poder tener un acuerdo de complementación y de transferencia de conocimientos con China, para sernos útiles mutuamente. La buena tecnología de China es tan buena como toda buena tecnología», señaló.
Un ejemplo de complementariedad entre las partes que citó el entrevistado es el de la empresa Apache, que se asoció con Shandong Changlin, líder china en maquinaria agrícola.
La parte argentina, de la ciudad santafesina de Las Parejas, aporta el know-how tecnológico, mientras que la parte asiática fabrica los implementos para agricultura de precisión en una planta instalada en China, todo bajo el nombre Shandong Changlin Apache.
Ese acuerdo se suscribió en febrero del año pasado, ocasión en la que Carlos Castellani, director de Apache, expresó: «Para nosotros es un paso muy importante en la búsqueda por internacionalizar la empresa, no sólo de la economía sino también en conocimientos y saberes, por ejemplo sobre nuestro know-how, que es la base de una trayectoria de 58 años en el mercado».
Argentina necesita insertarse en las cadenas globales de valor y para ello es fundamental el aporte de China.
Fuente: agritotal.com








