Como resultado de las lluvias e inundaciones que afectan a cerca del 80% de la zona lechera, resultando en una caída del 25% de la producción en relación a abril del pasado año.
«El actual fenómeno climático, por todos conocido, ha asestado un duro golpe a la cadena láctea argentina, que ya atravesaba una crisis con escasos precedentes», indicó el Centro de la Industria Lechera (CIL). Entidad que también consideró la preocupación de que no haya certezas con respecto a un final certero para las precipitaciones.
Desde el CIL señalaron que «la producción primaria, sin dudas el eslabón que sufre con mayor crudeza el impacto devastador de este desastre climático, se debate en muchos casos entre la continuidad o el cierre de tambos». Y quienes permanezcan sufrirán las consecuencias a largo plazo.
Fuente: politicadigital.com.ar








